En esta ocasión, o mejor dicho la última, quisiera hacer una pequeña reflexión sobre lo que significó este semestre. Para empezar, a diferencia de los pasados, tuve el placer, o desdicha dependiendo bajo que perspectiva lo vean, de poder tomar clases en otras facultades. Mis expectativas en un inicio era muy altas, incluso lo visualizaba como una tarea difícil de cumplir, sin embargo conforme fueron pasando las semanas, pude lograr ver la realidad, y esta fue que en verdad, el nivel no era tan alto, incluso me atrevería a decir que está por debajo del que estaba acostumbrado en polacas.
Sin embargo, no quiero decir que todo el semestre fue desperdicio, ya que los profesores, o al menos la mitad de los que tuve, tenían un gran valor ya que las pocas veces que llegaba a platicar con ellos, aprendí muchas cosas, más de las que veíamos en clase. La precariedad de las clases no se debe por el programa ni por los profesores, ya que estos si tienen nivel, sino, de los grupos, ya que en la mayoría, los alumnos no cumplen con los estándares mínimos que debemos tener como alumnos de la UNAM.
A pesar del bajo nivel de los grupos, gracias a mi capacidad autodidacta y las recomendaciones de los profesores, logré aprender nuevos elementos que me ayudaran a mi formación como internacionalista y sobre todo para mi proyecto profesional.
Ahora que ya ha acabado el semestre, me pregunto que nuevas cosas están por venir, que nuevos retos tendré que superar y sobre todo que nuevas habilidades y herramientas tendré que emplear; pero sobre todo me pregunto sobre mi futuro, ya que el terminó de la carrera está a la vuelta de la esquina, y con esté, el inicio de una nueva etapa de mi vida.