China, la segunda economía más grande del mundo, con la quinta parte de la población mundial, la mayor poseedora de reservas internacionales en el globo, con tecnología nuclear-militar, la principal economía exportadora en el mundo…
Ante este escenario ¿Quién seria capaz de hacerle frente? El primer posible candidato que se nos vendría a la mente serían los Estados Unidos. Sin embargo, ni ellos mismos pudieron lograr tener influencia en temas como la revaluación de la moneda china, ni en temas como la liberación del Tíbet, y quizás, nunca la tendrán. Sin embargo, desde inicios de 2011, se ha visto un mayor acercamiento del gobierno estadounidenses con los chinos. Muchos analistas han lanzado la teoría de que este acercamiento, representa la entrega de la batuta del orden mundial por parte de los Estados Unidos a China.
Incluso los organismos internacionales de mayor envergadura a nivel internacional como la OMC, han podido tener injerencia sobre la nación asiática. Como prueba de esto, el director general de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy, advirtió el 27 de marzo del presente año, que esa institución puede debatir, pero no resolver por sí sola, las cuestiones macroeconómicas que afectan la devaluación del Yuan.
Como diría mi amigo Juan “ya nos llegó la ola amarilla” o como mi amigo Julio “Ya valió corneta con los chinos”. Pero mi opinión, no se trata de ver quien o que puede detener el ascenso de China, sino, de saber como sacar provecho de esto, no solo como beneficio particular, sino en conjunto.
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